lunes, 19 de octubre de 2009

Nuevas precauciones derivadas del empleo de las inversiones

¡Oh, no! El uso de inversiones nos abre una vía de escape a ciertas faltas pero nos conduce a otras de rebote. Veamos cuáles son.


Síncopa armónica

En principio, no se debe prolongar sobre un tiempo fuerte (en particular sobre un primer tiempo de compás) una armonía atacada en tiempo débil, incluso cuando de trata de un único acorde presentado en inversiones diferentes. Se corre el riesgo de debilitar la sensación del tiempo fuerte.


Quintas u octavas paralelas

Uno o varios cambios de inversión o de posición en el interior de un mismo acorde no disimulan las faltas de quintas y octavas consecutivas entre una armonía y la siguiente: sería necesario que otra armonía (un tercer acorde diferente "aislando" los otros dos) fuera oído entre aquel que hace escuchar la primera quinta u octava y aquel que hace escuchar la segunda.




Ejemplo 1: Hay tres faltas. Las quintas y octavas marcadas en el segundo compás son incorrectas, pues se producen en el curso de dos armonías consecutivas.

Ejemplos 2 y 3: Las faltas están corregidas sin modificar el soprano ni el bajo, como en una situación donde estuviera prohibido tocarlos (bajo dado o canto dado). Muchas otras modificaciones son posibles si se opta por modificar el soprano, cambiar el bajo o la armonía.

Basta, a menudo, con desplazar una sola nota (incluso si esto modifica una duplicación) para corregir el problema. Aquí, el re del tenor era el defecto más grande y, justamente, los acordes de sexta ofrecen un gran abanico de posibilidades de elección de posiciones usuales.

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